miércoles, 27 de abril de 2016

Venus.

Se acerca primavera,
la hierba me cosquillea los pies
y el día es amarillo
como los besos que tú me dabas
aquellos lluviosos días de abril.

Amanece verano,
siendo ahora la arena
la que se me pega a la piel
mientras el sol calienta mis ganas
de que hoy me acaricies tú
y no él.

Se esconde otoño,
cayendo como sus hojas
de despedidas frías
y sabor a caramelos
de aquella infancia que trae consigo
el mes de octubre.

Anochece invierno
y me arrebata el te quiero de tus pálidos labios
que las constelaciones de mi piel

gritan echar de menos.