lunes, 27 de julio de 2015

No sé ya qué decirte,
pues últimamente no digo nada.

Y es que saco la bandera blanca
indicando la derrota en mi propia batalla
cansada de ser yo la que sujeta la pistola
la que aprieta el gatillo
la que ve cómo la bala
va directa a mi arteria aorta
y me deja inconsciente.

Pues ya no palpito,
                          pienso,
                                     o respiro
como antes.

Ahora me dedico a ver
una y otra vez
cómo me engaño a mí misma
repitiéndome eso
de que ‘todo irá bien’.

Quitándome el polvo y levantándome,
como si pudiera seguir adelante,
como si pudiera ser algo más
que un alma inerte de lluvia perpetua.

Pues mi alma ya está oxidada,
y mi cuerpo solo finge ser alguien

en esta vida de nadie.

jueves, 16 de julio de 2015

Nos atraparon
las luces de los semáforos,
las inquietudes inciertas,
la infinidad de las calles
y el equilibrio de las aceras.

Nos tambaleamos
perdidos en el laberinto
de nuestras caderas.

Me suicidé
en la cornisa de tus labios.
Tú te ahogaste
en el vacío de mis letras.

Me acariciaste las entrañas
y yo te volé los besos,
esos que con tanto ímpetu me dabas
mientras yo escribía nuestra historia
con el pulso
de cien mariposas
desorientadas.

Te desgarré el alma
me desnudé las dudas;
me acariciaste los demonios
feliz ante mis locuras.

Me clavaste las uñas
en los fantasmas
y observaste
cómo sangraba
desastres de vidas pasadas.

Mientras, yo te oxidaba
las pupilas de inocencia marchita,
arrastrándote conmigo
al Infierno
          
             de tu cuerpo sobre el mío.