martes, 4 de octubre de 2016

Era de esas
de las que te hacían sentir
como si fueran
la primera persona
en pisar la Luna
que guardabas en el pecho
para entonces poner su bandera
en tu aorta
y conquistarte
desde dentro.

Era
de las que te robaban el as
bajo la manga
cuando ella ya jugaba
con toda la baraja
para aparecer después
con el comodín
bajo las sábanas.

De las que te miraba a los ojos
como si éstos guardasen
todas las metáforas
y recorría el sendero de tu cuerpo
haciendo que el norte
lo perdieras tú.

Ella era
de las que marcaba una x
en tus labios
como si guardaras todos los tesoros del Universo
para deshacerte la cama
y salir volando
en el cigarrillo de después.

(Ella era ese alma que respiraba libertad y susurraba huída tras haberte anclado a su recuerdo.)