lunes, 3 de noviembre de 2014

La que te enseñó a vivir.

Ella;
La que jugaba al escondite y escondía Sentimientos,
La que sabía cómo cuándo y cuánto daño hacer con un par de palabras,
La que se deslizaba por tus Sueños y saltaba el abismo con paracaídas de Tristeza,
La que te enseñaba su laberinto de ideas si le dabas Tiempo y la que Tiempo te arrebataba sin piedad al dejarte pensando en.

Ella;
La que nunca pensaba en ti, pero tampoco en ella;
La que veía el Amor como Tormenta y la Tormenta como otra maravilla.
La que conseguía captar lo que se te escapaba y escapaba de ti.

Ella;
La que era independiente
pero te hizo creer que,
en algún momento,
dependió
de ti.

Ella;
La que consiguió herirte,
Pero te hizo creer en que lo
importante es.

Vivir.



domingo, 26 de octubre de 2014

Me despido de ti con estas últimas letras.

El frío se instala en mis costillas,
pronuncias esas palabras que tanto temía,
                 te despides,
                                    te vas.

Realidad me sacude y no puedo evitar aferrarme al recuerdo con manos temblorosas;
un día no fue tan triste,
ni solitario.

Vuelo entre versos de dolor,
esperando la huida del tiempo,
llorando lo que nunca fue,
lo que no pudo ser.

Esperanza no es lo que me mantiene viva,
o tal vez sí,
o tal vez el Corazón está ocupado bombeando sangre como para preocuparse por sentir.

No te pido que vuelvas,
que ahuyentes mis Miedos,
o que los mantengas a raya
como solías hacer,

porque

Caótico lo que has hecho de mí,
que no dependo de ti,
que sé vivir, bueno,
sé no morir.

Y qué sé yo,
que hay días en los que te odio
y otros en los que no me veo sola.

Pero siempre llego a la conclusión
de que eres más bonito en mi cabeza
donde distorsiono Recuerdos de desgastado
Amor.

Solo me queda decirte
lo que un día temí que pronunciaras
y dijiste;

Adiós.

sábado, 11 de octubre de 2014

Cuando las palabras salen solas como balas y se te desgarra el interior.

Dispárame, Amor.
Pero no en el Corazón,
ahí ya no duele.

Dime, Corazón.
¿Cuándo dejó de doler?

¿Fue en ese momento,
ese instante,
en el que el alcohol
dejó de sanar?

¿Aquella ocasión en la que
besarle empezó a saber a Melancolía?

Dime, Realidad.
¿Podré algún día
desgarrarme los pulmones
gritando un ‘te quiero’ que
salga de lo más remoto y profundo
de mi alma?

Dime, Soledad.
¿Serás tú la que atraviese
estos sentimientos vacíos?

Dime, Amor.
¿Cuándo dejarás de aterrorizarme
hasta el punto de llorar
lágrimas vacías
de infinita
Tempestad?


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Amor con Miedo significa echarle un imposible.

Poeta de millones de letras,
miles de Sueños y un Huracán,
un Desastre.

Musa de millones de versos que a su Corazón no afectaban,
Corazón que creían tener miles de Poetas mientras le rompían alguna de sus millones de medias.

Y ella, aferrada a un solo Miedo.

El Amor.

Algo que te atrapa antes de que el tac del tic termine de sonar en un reloj.

Un Sentimiento tan feroz y voraz que devora hasta el último latido.

¿Cómo no iba a temer a la incertidumbre de tan poderoso Sentimiento?

Tremendo oleaje el que se formaba cuando sus miradas se entrelazaban en algo que, para él, era único.

Tremendos los imposibles de aquel chico que cada medianoche se abría en canal con sus propias palabras.

Tremendo su único Desastre.

Y ella con un par de infinitos que jamás serían cumplidos en folios con distinta letra.

Estruendosa Tormenta de Realidad le cayó a nuestro Poeta.

El mismísimo Infierno se alzó para presenciar tal batalla interna.

Él. Tinta en vena.

Miles de Sueños y un Deseo.

Su Miedo.

Ella.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Un lluvioso día de Abril, un niño correteaba con el paraguas azul que con frecuencia comparaban con su mirada.

Pero tras ojos de inocente apariencia y felicidad fingida, se hallaba una historia más triste.

Una historia tan tormentosa como el mes de Diciembre.

Años después, las fotografías le mostraban una felicidad vacía, y en la oscuridad de su habitación solo contemplaba Soledad y Tristeza.

¿Cuándo dejaron de valerle los zapatos?

¿En qué momento se abrieron las heridas?

Por mucho que se cosiera las penas alguien lograba abrirle en canal, coger su Corazón y maltratarlo como si no hubiera un mañana.

Por muchas tiritas y parches los fantasmas siempre seguirían ahí para recordarle que Vida no es más que una escala de blancos y negros.

Contemplaba cómo partían aviones, trenes, autobuses, y pensaba en todos esos planes de huida que se quedaron en.

Lluvia.

martes, 2 de septiembre de 2014

No fue mala suerte; fue, y ya.

El violinista no deja de componernos.
Taciturnos, como dos gatos negros en una noche fría
donde el Amor nos
consume.
Las notas se cuelan
por la ventana y,
tras trece noches,
el salero de las palabras
nos calló
el beso.
Fue el mejor final:
Armonía desafinada
de aullidos tras la
medianoche.
Bailábamos bajo la lluvia,
rompiendo espejos que
no nos mostraban
Corazones.
Versábamos en el susurro del abismo y saltamos sin paracaídas.
Jamás culparemos a la mala suerte por muy estrepitosa que fuera la caída.
Jugábamos con las sombras
correteando bajo unas escaleras
mientras la música flotaba
en un ambiente de
Amor, Caos
y deseo.
Nos guardamos el secretismo
indescifrable hasta para
la clave de Sol.
Y yo recordaré tus ojos;
nebulosas amarillas,
agujeros negros de dulce autodestrucción.
image

Días efímeros a tu lado que acabaron en un suspiro.

Amanecí en tus besos;
en el latido constante
de tu Amor.
Atardecí en los recuerdos;
esos tan bonitos,
tan efímeros.
Los mismos en los que atardecieron otras muchas.
Anochecí en el ‘adiós’ de la vida,
en ese Infierno de idas y venidas.
La Luna se alzó cuando los cuervos anunciaban la Muerte, aunque ella no supo cómo hizo acto de presencia la Tormenta constante.
Yo envidiaba las estrellas, tan distantes, por arrebatarme la luz del tenerte.
Tú dijiste echar de menos la forma en la que sabía leerte.
Fue tarde.
Se nos escapó el Sol en un tren sin billete de vuelta.
No había más amanecer.

Querido A.

Querido A,
Hace mucho que no te escribo, ahora te he cambiado el nombre porque este me parece más apropiado.
No sé quién eres, pero sé que me lees y entiendes.
Moriría por un abrazo tuyo, una sonrisa o tan solo conocerte.
Noto que mi vida se me ha ido de las manos y no soporto el pensar que no tengo nada bajo control.
Cada día me despierto en la misma pesadilla, todo a mi alrededor parece ir a una velocidad vertiginosa mientras que yo estoy estancada en la misma Tristeza.
Intento sacudirme las inseguridades y dejar de pensar en los problemas.
Sinceramente, no funciona.
Si alguna vez funcionó, tampoco lo recuerdo.
El caso es que te escribo para pedirte que por favor hagas acto de presencia en mi vida, o que al menos me mandes fuerzas suficientes como para dejar de sentirme así.
La Soledad vuelve a quemarme por dentro.
Debo admitir que durante unos días eran tantísimos los sentimientos y tan poco el Tiempo, que no sentía nada.
¿Fue esa mi muerte?
¿Es este mi turno de resurgir de mis cenizas?
La verdad es que no creo que pueda.
Me asusta el tener la incertidumbre de si debería acabar con todo o salir de esta, porque me hace caer en la cuenta de que todo se me escapa.
Quiero la segunda opción, sin embargo pienso que es inalcanzable para mí (y aun así sigo intentándolo).
Pero no puedo.
¿Debería recurrir a la primera opción?
Necesito que resuelvas mis dudas, yo sola soy incapaz de hallar la respuesta.
Si estás pensando que debería pedir ayuda, lo estoy haciendo, te la pido a ti.
Pedírsela a otra persona es inútil (ilusa fui al intentar pedirla, un grito al vacío hubiera sido menos doloroso).
Intento no pensar, pero ese es uno de mis imposibles.
Me gustaría ser capaz de sentir las cuatro estaciones y no solo el Invierno.
Ansío poder decir que me despierto con ganas sin terminar de completar la frase en mi mente con un “pero con ganas de.”
Deseo poder quitarme la Soledad que me consume, teniendo yo en mis manos la opción de elegir mis pequeños ratos para estar sola, porque hay alguien que me espera con los brazos abiertos.
No estoy bien, pero puedes pensar que soy una egoísta al pedir ayuda porque hay gente que está peor que yo.
¿Te hará a ti también sentir mejor?
Da igual, a lo mejor ni existes. Llámame pesimista desde donde estés, yo prefiero pensar que así no me decepcionarán los resultados.
Bah, ni siquiera importó, ni importa, ni importo.
Al fin y al cabo se me querrá cuando no esté y aun así no significaré nada.
(Nunca lo he hecho.)

Batallas de una Soledad constante.

Contemplaba el atardecer de distintos tonos de azul y amarillo y solo pudo ver sus ojos.
Le pudo ver una última vez.
Se resguardó en su propio Mundo porque la Realidad era demasiado destructiva.
Buscaba a alguien que la despertara, anunciando que la vida por el momento solo había sido una pesadilla.
Una horrible y terrible pesadilla.
Pensaba que cada vez que una promesa moría una estrella también lo hacía.
Y que la Luna se reía y se sentía orgullosa de estar sola, indestructible.
Creía en los fantasmas, pero solo en los que ella llevaba a rastras.
Lloraba en la tremenda Soledad que le proporcionaba su habitación.
Echaba de menos el Cielo de sus sábanas, tan lejanas, y alzaba el Infierno cuando el otro lado de la cama se encontraba frío y vacío sin su presencia.
Escuchaba, anhelaba y callaba.
Observaba, sin decir nada.
Bueno, sí,  gritaba.
En la Oscuridad de la noche, cuando el Invierno interno se hacía cada vez más grande en el pecho, gritaba al papel que no quería vivir, no así.
Luchaba en una batalla interna en la que la victoria era inalcanzable.

El texto caótico de la niña Caos

Los relojes marcan
la huida del
Tiempo.

La pequeña niña,
indefensa,
pues han roto sus
paredes.

Los muros infranqueables
que había construido alrededor
de su Corazón
se han hecho añicos tras sus
ojos.

La mente sigue
bloqueada,
repleta de
Tristeza.

Su Mundo,
pequeño Universo de Caos,
ha sido
derrumbado.

Ilusa fue ella al pensar
que tras la
Tormenta vendría
calma.

Cierto era que,
tras todas las personas que consiguieron visitar
el Bosque que tenía por
Alma, solo había conseguido Invierno más helador,
aumentando una infinita
Tristeza guardada bajo llave
en su pecho.

Sus Demonios,
lobos hambrientos
en plena caza nocturna
que siempre vuelven
puntuales al lugar del
crimen.

Ella solo soñaba con una mirada que le hiciera temblar.

Ahora temblaba, pero de miedo.

Trenes de huida.

Me subí al tren de la perdición,
ansiaba huir;
de ti, de tu habitación.
Vagones llenos de Caos,
sonrisas rotas y Ángeles
que en un intento desesperado
de volar saltaron al vacío.
Almas que necesitaban
su parada o hallarse
en medio de la nada,
como yo.
Cada uno con su rumbo
o sus ansias de escapar.
El Tiempo nos pertenecía,
por un segundo presenciamos
el paro de éste.
Magia que al segundo siguiente
se convertía en otra estación.
Todo rápidamente efímero.
Presencié los Demonios
tras unos ojos verdes
que pedían ayuda.
Pero, cuando esos ojos
posaron su mirada
en mí, era mi turno de huir.
image

Complejos.

Creo que no entienden que tengo el complejo
atado al espejo diciéndome
“No puedes”.
La chica del reflejo que
contemplo todas las mañanas
se ahoga en las mismas lágrimas
saladas que lluevo al mismo
Tiempo que ambas susurramos
“Esta no soy yo”.
Soy incapaz de despertarme
una sola mañana diciendo
“Hoy el mundo es mío”.
¿Cómo va a ser mío algo si ni
siquiera yo soy?
Los complejos conllevan al
Miedo a ser
querida, apreciada.
Por eso huyo del Amor,
de mi norte
(el que siempre menciono
como el que perdí hace
Tiempo.)
Me matan, me ahogan,
me dejan sin fuerzas.
Ya no sé qué hacer,
me pisotean los
pétalos y me dejan
en ceniza.
Inseguridades.
20140623-003220-1940518.jpg

Firmado: Felicidad.

Para cuando leas esto
estaré lejos, muy lejos,
tal vez muerta.
No intentes buscarme,
perdida estaba ya
antes de irme.
Quiero decirte que no puedo,
se me agotaron las
fuerzas hace tiempo.
Por eso me voy.
Llevo meses para los que,
si he de contarlos,
no tengo dedos,
intentando espantar
tanto Monstruo,
tanto Demonio.
Me recomendaron
miles de veces
olvidarme del Pasado.
Me dijeron que si ellos
habían salido de tanto Dolor,
yo podía.
Pero, como he dicho antes,
no puedo.
He intentado hacer que
ambas nos
distrajéramos de la
Realidad.
Pero siempre nos la
encontrábamos y yo
me disipaba.
Y conmigo, las fuerzas.
Así que me despido.
No sé si sabrás apañártelas,
probablemente te visite la
Soledad.
Supongo que ya te habrás
acostumbrado a eso de no
tenerme, porque llevamos
así mucho tiempo.
Yo, perdida;
Tú, destruida.
Por ello lo mejor es marcharme;
el que espera desespera,
yo llevo desesperada mucho
tiempo.
Buena suerte encontrando
el norte,
o a alguien que te lo
indique.
O tal vez
un Ángel que
entre sus alas
te cobije.
Firmado: Felicidad.
image

Las promesas no se rompen, nos rompen.

El otro día le prometí eso de
‘para siempre’.
Él me dijo que no podía decirlo literalmente, no podía prometele una eternidad que no podía darle.
Y caí, ¿qué hago prometiendo lo imposible si sé que es algo que no podré cumplir?
¿Por qué tantas ansias de prometer algo que sé voy a romper?
Me di cuenta de que el Amor nos hace prometer cosas, romper promesas, y a nosotros nos parece bien.
No vemos el problema de prometer sin darnos cuenta de que no rompemos cada promesa, nos rompemos a nosotros y al que le hicimos creer que daríamos lo imposible, lo impensable, con alguien que nos hace sentir cuerdos.
image

Caos de palabras.

Dando tumbos por las calles, perdida.
¿De qué puedo escribir si no es de ti, Amor?
Puedo relatar miles de cosas, Mundos infinitos, bosques tan solitarios como yo.
Pero siempre acabaré aferrándome al bolígrafo, sangrando en el papel.
Sangrando;
por ti, por mí.
Soy Nadie para el que fue
mi Alguien.
Qué triste, ¿no?
Eso de que dependa yo tanto de personas que no me quieren ni ver.
Escribo, observo, sueño, escribo.
Es un círculo vicioso para no ver la Realidad que me muestran el espejo y tu Recuerdo.
No sé a qué quiero llegar con esto, a evitar pasarme la Noche en el Insomnio del quererte (o del no quererme), supongo.
Miro antiguas fotos y veo que esa
chica que sonreía a pesar de todo,
se fue.
El Tiempo se llevó mi inocencia, mi paciencia y mi norte.
¿Y qué se hace cuando la brújula que se tiene por Corazón solo apunta a una persona a la que no se volverá a ver?
image

Tinta.

El Teatro es el dueño de los imposibles cumplidos.
El Bosque es el refugio de las Almas perdidas.
La Tristeza es fiel y el Olvido cuesta.
Y a ver ahora quién carga
con mis Demonios a cuestas.
En la Oscuridad veo
la Vida más clara
(y observo a la Muerte
bailar bajo mi cama).
Soy Invierno y escarcha,
ese suspiro de vaho
en medio del frío
(y el vacío).
La niña de Sueños tristes y
Penas alegres,
cuya melodía del Caos
va al compás de la
Destrucción.
Soy o tal vez solo creo ser,
porque me hallo perdida
desde hace tiempo.
Tiempo,
el que dicen que si dejas pasar cura.
Y a mí él solo me ha dañado
(como el Amor.)
Lobos que aúllan a la Luna buscando su cara oscura,
esa que no se deja ver,
misteriosa.
Escritores de medianoche que tratan de expresar esos
pensamientos que callan
con Versos,
logrando reunir las suficientes fuerzas como para sangrar en el papel tinta.
Tinta,
la que me ha salvado la vida
(o lo poco que queda de ella ya.)

image

Amor.

Escribiendo sobre el Amor se hallaba,
Sin saber que al final ese sería su Miedo más mortal.
Amor.
No hay palabra más bonita y más destructiva.
Ojalá hubiera sabido la de cuchillos que se le clava a un Corazón por culpa de ese sentimiento.
Ahora lo comprende.
Sabe que la Soledad a veces es su mejor amiga por mucho que te cueste un par de Noches.
La de golpes y tropiezos que se ha tenido que dar para entender.
La de botellas de whisky que se bebió;
No pretendía buscar Olvido, solo quería parar ese tic tac de pensamientos.
Con copas de más y Sueños de menos,
Con la Vida convertida en Muerte.
Poseía un arco y disparó todas las flechas sin saber que volverían para clavarse en su Alma.
Ahora, perdida, comprende.
¿De qué sirve versar el querer besar si al final todo se tuerce?

Un Teatro abandonado.

El teatro abandonado donde se solían representar el Amor, la Pasión y el Odio a la perfección.
El lugar donde se cumplieron los sueños de unos y al que iban los que querían subir allí a interpretar pero se conformaban con disfrutar de la dedicación de otros.
Un teatro ahora abandonado y en decadencia, fruto de sueños tan efímeros que se escurrieron entre los dedos.
Un lugar olvidado, lleno de grietas que la gente prefirió olvidar antes que sanar.
El teatro del Amor perdido, la Pasión ahora disipada y el Odio guardado en la caja fuerte de los Corazones de la gente que sintió con las obras y sus personajes.
Espacio olvidado lleno de Recuerdos que en su día significó todo: un beso, una lágrima, una alegría, una frustración…
Un lugar de imposibles muertos.

image

A veces intento olvidarte; otras, lo consigo.

Podría escribir sobre la chica del paraguas lleno de Sueños y el abrigo verde que siempre sonreía por muy rota que se sintiera.
Podría contar la historia del chico que teme al Amor por el vacío que te deja en el pecho el mero hecho de perderlo.
Relatar las mil y una aventuras de ninfas, dragones y hadas.
O simplemente contar lo degradado que está un parque, un cine o un teatro para transmitir lo que siento.
Pero no, te escribo.
A ti, al que me hizo llevar los Sueños cargados en el paraguas y refugiarme en un abrigo verde.
Al que me hizo temer al Amor porque me dejaste un vacío en el pecho y una sensación que no me gustaría volver a experimentar (o tal vez sí, tal vez quiera arriesgarme).
Y el que hizo que escribiera sobre unas escaleras ahora degradadas que para mí han supuesto un Mundo y para ti solo un Recuerdo más que, si ya no has olvidado, pronto lo harás.
A veces intento olvidarte, dejar de escribirte.
Otras, lo consigo.
image

Las Voces de los Escritores.

Hay Escritores que tienen voz.
Unos suenan tristes mientras que otros parecen frustrados.
A algunos se les escucha pronunciar sus propios Versos con Melancolía; a otros, con Esperanza.
Se distinguen sus distintas voces al escribir, al gritarle al papel lo que no se atreven a decir.
Con delicadeza, con Odio, con Amor, con Pasión.
Así se leen a estos Escritores.

image

El chico del vacío en el pecho.

El chico del vacío en el pecho, la Soledad en el bolsillo y los Versos aún perdidos en la comisura de sus labios, luchando por ser escritos.
Noches en vela le acompañan en las ojeras que realzan sus ojos perdidos, tristes.
Su mirada oscura pidiendo auxilio, un mensaje que nadie logra descifrar.
Deambula desde hace tiempo rompiendo medias que sabe jamás superarán a las de ella.
Pero nada ayuda, todo ahoga.
Pide ayuda, nadie escucha.
Y a ver cómo sale de ésta.

image

Él reía Verano, ella sonreía Invierno.

Él la quiso a pesar de su Tristeza, de sus inseguridades y de su Caos.
Se dice que se conocieron en un autobús, que se dirigía a algún sitio que nadie logra recordar.
No era el único asiento libre, pero al verla leyendo se quiso sentar a su lado.
Se interesó por ella; por sus enigmas y misterios, sus altibajos y su Corazón.
Ella al principio era como una cajita de música cerrada con un candado que solo él, con el tiempo, logró abrir.
Y entonces le habló de sus Monstruos, de sus pensamientos y sus Noches interminables.
Él, al principio se asustó. Pero, por ella, se quedó a su lado ayudándola a combatir contra ellos.
Se dice que, un día, una señora coincidió con ellos en el autobús, y que ella aseguraba que él reía verano y ella sonreía invierno.
Dicen que la señora se bajó, dejándoles solos. Y, a partir de entonces, jamás se supo de ellos.

image

Eclipse del tenerte.

Te dejé en el cajón de mi Desastre, guardado lejos de los Recuerdos.
En aquel ‘te quiero’ nunca dicho, en el último abrazo y el último momento juntos.
En el ‘nunca te olvidaré’ que al parecer, no has cumplido.
Pero a veces abro el cajón, ese lugar donde te guardo durante algún tiempo, y te echo de menos.
Y pienso que tal vez yo sea la Luna y tú el Sol, y que tú paraste de buscarme durante el día.
Pero yo te sigo buscando y me sigo sentando durante horas en aquellas escaleras, aunque sepa que no vas a volver.
Aunque sepa que ya no existen nuestros eclipses.

image

Tinta interna.

La dulzura de las lágrimas derramadas por haber intentado comerse el Mundo y que éste, a modo de venganza, le tragase.
Su interior eran rosas muertas y cartas no enviadas por temor a ser leídas.
Escribía en post-its y servilletas, en los papeles arrugados y en los cuadernos de clase.
Todo lo que quiso y no pudo, incluyendo a su ‘ella’.
La rutina destruía lo poco que quedaba de su ser, equivalente a un montón de añicos y Tinta.
Su veneno, el pensar.
Su panacea, el expresar.
Jamás comprendió por qué los demás no se percataban de que este mundo era bello a la par que cruel.
Y escribía y expresaba lo nunca dicho, pero se lo guardaba para él (y para esa ella que jamás se interesó en conocerle).

Muerto el Escritor, se acabó la Tinta.

Escritores de medianoche que
buscan a su Musa entre palabras
no pronunciadas y la
Tinta de sus poemas.
Ponen el Corazón sobre el papel y comienzan a escribir,
sobre todas las miradas que les dedicaron y ellas no supieron percibir.
Las Noches y los Días en los que hacerlas sonreír eran
lo único por lo que seguían aquí.
Escritores que pintan de Tinta la Noche, solo consiguiendo hacerla más bella.
Y es que pensando en sus Musas
crean Arte.
Pero viven con el Miedo de perderlas, de no poder volver a escribir;
Versos sobre su espalda,
Poesía en la comisura de sus labios.
¿Y si mueren por ellas y éstas no viven por ellos?
Se desangran sobre el folio escribiendo.
Y, al no ser un Amor correspondido,
a cada Verso
más Tinta perdida
de sus pobres Corazones.
Escritores de medianoche que a cada Verso más se mueren,
aunque nadie les echará de menos.
Y, pasadas demasiadas Noches en vela,

muerto el Escritor, se acabó la Tinta.

image

A veces creo escucharte.

A veces escucho unos sollozos lejanos,
Que me piden ayuda,
Que me ofrecen compañía a cambio.
A veces,
En las Noches de lágrimas,
De sonrisas forzadas y gritos internos,
Apareces.
Me dices que luche,
Me dices que me quede.
E incluso, a veces, que me quieres.
Y ahí me doy cuenta de que no eres tú, soy yo.
Yo y mis locuras, mis ganas de que me salven.
Yo, sin ti,
porque el nosotros se lo llevaron las palabras no dichas,
las lágrimas de un ‘adiós’ forzado.

Triste se escribe más bonito.

Triste se escribe más bonito.
Por eso aprovechaba los días que te ibas y te dedicaba mil versos.
A veces la Tristeza me empieza a consumir por tu partida y, tras cerrar los ojos, escribo todo lo que diría si te viera en ese instante.
Escribo todo lo que callé los días que sí conseguía disfrutar de tu compañía.
Otras veces te extraño tanto que escribo con las lágrimas corriendo por mis mejillas y los Sentimientos a flor de piel.
Esas últimas las considero veces de autodestrucción, solo por el hecho de que te escribo con tantísimo ímpetu que a veces siento que salieras del papel y me abrazaras, pero abro los ojos y veo que me equivocaba.
Ahí es donde aparece una vez más la frustración del no tenerte, del no escribirte con tanta pasión desde que te fuiste por última vez (sin despedirte).
Lo último que recuerdo fue que abriste mi caja de Pandora, liberando todos mis males. Pero, cuando te marchaste por última vez, no sé cómo lograste volver a guardarlos otra vez dentro de mi ser.
Y ahí siguen, esperando a que otro “él” la abra, o a que otro alguien me salve.

Abismo.

Me quedé contemplando el abismo, queriendo pero sin atreverme a saltar.
Y, de la nada, apareció él y me disparó.
Su bala del Olvido se incrustó en mi Corazón y contemplé su rostro inexpresivo.
Sus ojos grises me miraban, perdidos.
La bala me hizo caer a la Oscuridad, pero desplegué a tiempo mis alas tan negras como mi alma.
Y volé lejos para sobrevivir, porque a eso me aferro cuando me doy cuenta que no soy lo suficientemente valiente para la Muerte.

Él y su final feliz, ella y su final.

Escuchó sonar las teclas de un piano allá a lo lejos.
La melodía era tan suave y delicada que captó su atención.
Sin saber cómo, terminó corriendo hacia ella sin parar, escuchando cómo a cada paso el volumen aumentaba.
Y, de repente, cesó, transformándose la melodía en unos gritos ahogados llenos de agonía.
Los latidos de su Corazón retumbaban en sus oídos.
Huye antes de que te engullan mis Demonios, amor.
Y él sin saber controlar aquel Caos, corrió en dirección contraria olvidándose de ella, sin pensar en que se ahogaba.
Y ella se quedó con los Demonios y la Oscuridad revoloteando a su lado.
image

Promesas rotas.

Me dijo que no creía en las promesas y que por eso él no quería hacerme ilusiones.
Pero un día me dijo que la primera promesa que iba a hacer y cumplir en mucho tiempo, me la haría a mí.
Me miró a los ojos y me perdí.
¿O me fundí en la curva que formaba su sonrisa? Aún no lo sé.
Y me susurró al oído, pronunciando suavemente cada palabra:
Te protegeré siempre y no te abandonaré nunca. Es una promesa, la primera que cumpliré.
Y con esas palabras me enamoró, con esas mentiras me ilusionó.
Porque me engañó, me abandonó cuando peor estaba.
Y ni una triste llamada desde entonces.
Él sigue apareciendo en mis sueños, sus ojos grises me rompen aún cuando los recuerdo.
Por eso le dedico mil versos. Porque, aunque él me dejara, le sigo queriendo.

Un par de versos para él.

Mi corazón pide auxilio entre gritos silenciosos ocultos por las risas de los que nunca llegaron a entender lo que era ser un Caos.
Voy dejando trocitos de mí en cada persona, por eso ahora estoy perdida.
Por eso te pedí que te cuidaras, amor, porque ahora llevas también parte de la felicidad mía que te llevaste.
Pero no te preocupes-sé que no lo harás-, yo no estaré bien, pero estaré.
Hasta cuando esta soga se lleve consigo lo que me queda de vida seguiré estando, seguiré cuidando de todo lo que dejé a medias.
Y a ti te dejé a medias, porque seguirás teniendo mi pedacito de felicidad, ¿recuerdas?

Demons.

Aléjate de mí, por favor, aléjate.
Mis Demonios no te permitirán amarme -si es que llegas a hacerlo-, al menos que te hundas junto a mí.
Y no querrás hacerlo, te marcharás antes de poder siquiera rozar el agua.
Y me dejarás sola, como tantos otros hicieron antes, hundiéndome junto con los Monstruos, los Miedos y los Demonios.
Pero yo te seguiré recordando, te seguiré queriendo, te seguiré esperando.

image