lunes, 3 de noviembre de 2014
La que te enseñó a vivir.
domingo, 26 de octubre de 2014
Me despido de ti con estas últimas letras.
sábado, 11 de octubre de 2014
Cuando las palabras salen solas como balas y se te desgarra el interior.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Amor con Miedo significa echarle un imposible.
Poeta de millones de letras,
miles de Sueños y un Huracán,
un Desastre.
Musa de millones de versos que a su Corazón no afectaban,
Corazón que creían tener miles de Poetas mientras le rompían alguna de sus millones de medias.
Y ella, aferrada a un solo Miedo.
El Amor.
Algo que te atrapa antes de que el tac del tic termine de sonar en un reloj.
Un Sentimiento tan feroz y voraz que devora hasta el último latido.
¿Cómo no iba a temer a la incertidumbre de tan poderoso Sentimiento?
Tremendo oleaje el que se formaba cuando sus miradas se entrelazaban en algo que, para él, era único.
Tremendos los imposibles de aquel chico que cada medianoche se abría en canal con sus propias palabras.
Tremendo su único Desastre.
Y ella con un par de infinitos que jamás serían cumplidos en folios con distinta letra.
Estruendosa Tormenta de Realidad le cayó a nuestro Poeta.
El mismísimo Infierno se alzó para presenciar tal batalla interna.
Él. Tinta en vena.
Miles de Sueños y un Deseo.
Su Miedo.
Ella.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Un lluvioso día de Abril, un niño correteaba con el paraguas azul que con frecuencia comparaban con su mirada.
Pero tras ojos de inocente apariencia y felicidad fingida, se hallaba una historia más triste.
Una historia tan tormentosa como el mes de Diciembre.
Años después, las fotografías le mostraban una felicidad vacía, y en la oscuridad de su habitación solo contemplaba Soledad y Tristeza.
¿Cuándo dejaron de valerle los zapatos?
¿En qué momento se abrieron las heridas?
Por mucho que se cosiera las penas alguien lograba abrirle en canal, coger su Corazón y maltratarlo como si no hubiera un mañana.
Por muchas tiritas y parches los fantasmas siempre seguirían ahí para recordarle que Vida no es más que una escala de blancos y negros.
Contemplaba cómo partían aviones, trenes, autobuses, y pensaba en todos esos planes de huida que se quedaron en.
Lluvia.
martes, 2 de septiembre de 2014
No fue mala suerte; fue, y ya.
Taciturnos, como dos gatos negros en una noche fría
donde el Amor nos
consume.
Las notas se cuelan
por la ventana y,
tras trece noches,
el salero de las palabras
nos calló
el beso.
Fue el mejor final:
Armonía desafinada
de aullidos tras la
medianoche.
Bailábamos bajo la lluvia,
rompiendo espejos que
no nos mostraban
Corazones.
Versábamos en el susurro del abismo y saltamos sin paracaídas.
Jamás culparemos a la mala suerte por muy estrepitosa que fuera la caída.
Jugábamos con las sombras
correteando bajo unas escaleras
mientras la música flotaba
en un ambiente de
Amor, Caos
y deseo.
Nos guardamos el secretismo
indescifrable hasta para
la clave de Sol.
Y yo recordaré tus ojos;
nebulosas amarillas,
agujeros negros de dulce autodestrucción.
Días efímeros a tu lado que acabaron en un suspiro.
Querido A.
Batallas de una Soledad constante.
El texto caótico de la niña Caos
Trenes de huida.
ansiaba huir;
de ti, de tu habitación.
Vagones llenos de Caos,
sonrisas rotas y Ángeles
que en un intento desesperado
de volar saltaron al vacío.
Almas que necesitaban
su parada o hallarse
en medio de la nada,
como yo.
Cada uno con su rumbo
o sus ansias de escapar.
El Tiempo nos pertenecía,
por un segundo presenciamos
el paro de éste.
Magia que al segundo siguiente
se convertía en otra estación.
Todo rápidamente efímero.
Presencié los Demonios
tras unos ojos verdes
que pedían ayuda.
Pero, cuando esos ojos
posaron su mirada
en mí, era mi turno de huir.
Complejos.
atado al espejo diciéndome
“No puedes”.
La chica del reflejo que
contemplo todas las mañanas
se ahoga en las mismas lágrimas
saladas que lluevo al mismo
Tiempo que ambas susurramos
“Esta no soy yo”.
Soy incapaz de despertarme
una sola mañana diciendo
“Hoy el mundo es mío”.
¿Cómo va a ser mío algo si ni
siquiera yo soy?
Los complejos conllevan al
Miedo a ser
querida, apreciada.
Por eso huyo del Amor,
de mi norte
(el que siempre menciono
como el que perdí hace
Tiempo.)
Me matan, me ahogan,
me dejan sin fuerzas.
Ya no sé qué hacer,
me pisotean los
pétalos y me dejan
en ceniza.
Inseguridades.
Firmado: Felicidad.
estaré lejos, muy lejos,
tal vez muerta.
No intentes buscarme,
perdida estaba ya
antes de irme.
Quiero decirte que no puedo,
se me agotaron las
fuerzas hace tiempo.
Por eso me voy.
Llevo meses para los que,
si he de contarlos,
no tengo dedos,
intentando espantar
tanto Monstruo,
tanto Demonio.
Me recomendaron
miles de veces
olvidarme del Pasado.
Me dijeron que si ellos
habían salido de tanto Dolor,
yo podía.
Pero, como he dicho antes,
no puedo.
He intentado hacer que
ambas nos
distrajéramos de la
Realidad.
Pero siempre nos la
encontrábamos y yo
me disipaba.
Y conmigo, las fuerzas.
Así que me despido.
No sé si sabrás apañártelas,
probablemente te visite la
Soledad.
Supongo que ya te habrás
acostumbrado a eso de no
tenerme, porque llevamos
así mucho tiempo.
Yo, perdida;
Tú, destruida.
Por ello lo mejor es marcharme;
el que espera desespera,
yo llevo desesperada mucho
tiempo.
Buena suerte encontrando
el norte,
o a alguien que te lo
indique.
O tal vez
un Ángel que
entre sus alas
te cobije.
Firmado: Felicidad.
Las promesas no se rompen, nos rompen.
‘para siempre’.
Él me dijo que no podía decirlo literalmente, no podía prometele una eternidad que no podía darle.
Y caí, ¿qué hago prometiendo lo imposible si sé que es algo que no podré cumplir?
¿Por qué tantas ansias de prometer algo que sé voy a romper?
Me di cuenta de que el Amor nos hace prometer cosas, romper promesas, y a nosotros nos parece bien.
No vemos el problema de prometer sin darnos cuenta de que no rompemos cada promesa, nos rompemos a nosotros y al que le hicimos creer que daríamos lo imposible, lo impensable, con alguien que nos hace sentir cuerdos.
Caos de palabras.
¿De qué puedo escribir si no es de ti, Amor?
Puedo relatar miles de cosas, Mundos infinitos, bosques tan solitarios como yo.
Pero siempre acabaré aferrándome al bolígrafo, sangrando en el papel.
Sangrando;
por ti, por mí.
Soy Nadie para el que fue
mi Alguien.
Qué triste, ¿no?
Eso de que dependa yo tanto de personas que no me quieren ni ver.
Escribo, observo, sueño, escribo.
Es un círculo vicioso para no ver la Realidad que me muestran el espejo y tu Recuerdo.
No sé a qué quiero llegar con esto, a evitar pasarme la Noche en el Insomnio del quererte (o del no quererme), supongo.
Miro antiguas fotos y veo que esa
chica que sonreía a pesar de todo,
se fue.
El Tiempo se llevó mi inocencia, mi paciencia y mi norte.
¿Y qué se hace cuando la brújula que se tiene por Corazón solo apunta a una persona a la que no se volverá a ver?
Tinta.
Amor.
Un Teatro abandonado.
El lugar donde se cumplieron los sueños de unos y al que iban los que querían subir allí a interpretar pero se conformaban con disfrutar de la dedicación de otros.
Un teatro ahora abandonado y en decadencia, fruto de sueños tan efímeros que se escurrieron entre los dedos.
Un lugar olvidado, lleno de grietas que la gente prefirió olvidar antes que sanar.
El teatro del Amor perdido, la Pasión ahora disipada y el Odio guardado en la caja fuerte de los Corazones de la gente que sintió con las obras y sus personajes.
Espacio olvidado lleno de Recuerdos que en su día significó todo: un beso, una lágrima, una alegría, una frustración…
Un lugar de imposibles muertos.
A veces intento olvidarte; otras, lo consigo.
Podría contar la historia del chico que teme al Amor por el vacío que te deja en el pecho el mero hecho de perderlo.
Relatar las mil y una aventuras de ninfas, dragones y hadas.
O simplemente contar lo degradado que está un parque, un cine o un teatro para transmitir lo que siento.
Pero no, te escribo.
A ti, al que me hizo llevar los Sueños cargados en el paraguas y refugiarme en un abrigo verde.
Al que me hizo temer al Amor porque me dejaste un vacío en el pecho y una sensación que no me gustaría volver a experimentar (o tal vez sí, tal vez quiera arriesgarme).
Y el que hizo que escribiera sobre unas escaleras ahora degradadas que para mí han supuesto un Mundo y para ti solo un Recuerdo más que, si ya no has olvidado, pronto lo harás.
A veces intento olvidarte, dejar de escribirte.
Otras, lo consigo.
Las Voces de los Escritores.
Unos suenan tristes mientras que otros parecen frustrados.
A algunos se les escucha pronunciar sus propios Versos con Melancolía; a otros, con Esperanza.
Se distinguen sus distintas voces al escribir, al gritarle al papel lo que no se atreven a decir.
Con delicadeza, con Odio, con Amor, con Pasión.
Así se leen a estos Escritores.
El chico del vacío en el pecho.
Noches en vela le acompañan en las ojeras que realzan sus ojos perdidos, tristes.
Su mirada oscura pidiendo auxilio, un mensaje que nadie logra descifrar.
Deambula desde hace tiempo rompiendo medias que sabe jamás superarán a las de ella.
Pero nada ayuda, todo ahoga.
Pide ayuda, nadie escucha.
Y a ver cómo sale de ésta.
Él reía Verano, ella sonreía Invierno.
Se dice que se conocieron en un autobús, que se dirigía a algún sitio que nadie logra recordar.
No era el único asiento libre, pero al verla leyendo se quiso sentar a su lado.
Se interesó por ella; por sus enigmas y misterios, sus altibajos y su Corazón.
Ella al principio era como una cajita de música cerrada con un candado que solo él, con el tiempo, logró abrir.
Y entonces le habló de sus Monstruos, de sus pensamientos y sus Noches interminables.
Él, al principio se asustó. Pero, por ella, se quedó a su lado ayudándola a combatir contra ellos.
Se dice que, un día, una señora coincidió con ellos en el autobús, y que ella aseguraba que él reía verano y ella sonreía invierno.
Dicen que la señora se bajó, dejándoles solos. Y, a partir de entonces, jamás se supo de ellos.

Eclipse del tenerte.
En aquel ‘te quiero’ nunca dicho, en el último abrazo y el último momento juntos.
En el ‘nunca te olvidaré’ que al parecer, no has cumplido.
Pero a veces abro el cajón, ese lugar donde te guardo durante algún tiempo, y te echo de menos.
Y pienso que tal vez yo sea la Luna y tú el Sol, y que tú paraste de buscarme durante el día.
Pero yo te sigo buscando y me sigo sentando durante horas en aquellas escaleras, aunque sepa que no vas a volver.
Aunque sepa que ya no existen nuestros eclipses.

Tinta interna.
Muerto el Escritor, se acabó la Tinta.
buscan a su Musa entre palabras
no pronunciadas y la
Tinta de sus poemas.
Ponen el Corazón sobre el papel y comienzan a escribir,
sobre todas las miradas que les dedicaron y ellas no supieron percibir.
Las Noches y los Días en los que hacerlas sonreír eran
lo único por lo que seguían aquí.
Escritores que pintan de Tinta la Noche, solo consiguiendo hacerla más bella.
Y es que pensando en sus Musas
crean Arte.
Pero viven con el Miedo de perderlas, de no poder volver a escribir;
Versos sobre su espalda,
Poesía en la comisura de sus labios.
¿Y si mueren por ellas y éstas no viven por ellos?
Se desangran sobre el folio escribiendo.
Y, al no ser un Amor correspondido,
a cada Verso
más Tinta perdida
de sus pobres Corazones.
Escritores de medianoche que a cada Verso más se mueren,
aunque nadie les echará de menos.
Y, pasadas demasiadas Noches en vela,

A veces creo escucharte.
Triste se escribe más bonito.
Abismo.
Él y su final feliz, ella y su final.
La melodía era tan suave y delicada que captó su atención.
Sin saber cómo, terminó corriendo hacia ella sin parar, escuchando cómo a cada paso el volumen aumentaba.
Y, de repente, cesó, transformándose la melodía en unos gritos ahogados llenos de agonía.
Los latidos de su Corazón retumbaban en sus oídos.
Huye antes de que te engullan mis Demonios, amor.Y él sin saber controlar aquel Caos, corrió en dirección contraria olvidándose de ella, sin pensar en que se ahogaba.
Y ella se quedó con los Demonios y la Oscuridad revoloteando a su lado.
Promesas rotas.
Te protegeré siempre y no te abandonaré nunca. Es una promesa, la primera que cumpliré.
Un par de versos para él.
Demons.
Aléjate de mí, por favor, aléjate.Mis Demonios no te permitirán amarme -si es que llegas a hacerlo-, al menos que te hundas junto a mí.
Y no querrás hacerlo, te marcharás antes de poder siquiera rozar el agua.
Y me dejarás sola, como tantos otros hicieron antes, hundiéndome junto con los Monstruos, los Miedos y los Demonios.
Pero yo te seguiré recordando, te seguiré queriendo, te seguiré esperando.















