domingo, 26 de octubre de 2014

Me despido de ti con estas últimas letras.

El frío se instala en mis costillas,
pronuncias esas palabras que tanto temía,
                 te despides,
                                    te vas.

Realidad me sacude y no puedo evitar aferrarme al recuerdo con manos temblorosas;
un día no fue tan triste,
ni solitario.

Vuelo entre versos de dolor,
esperando la huida del tiempo,
llorando lo que nunca fue,
lo que no pudo ser.

Esperanza no es lo que me mantiene viva,
o tal vez sí,
o tal vez el Corazón está ocupado bombeando sangre como para preocuparse por sentir.

No te pido que vuelvas,
que ahuyentes mis Miedos,
o que los mantengas a raya
como solías hacer,

porque

Caótico lo que has hecho de mí,
que no dependo de ti,
que sé vivir, bueno,
sé no morir.

Y qué sé yo,
que hay días en los que te odio
y otros en los que no me veo sola.

Pero siempre llego a la conclusión
de que eres más bonito en mi cabeza
donde distorsiono Recuerdos de desgastado
Amor.

Solo me queda decirte
lo que un día temí que pronunciaras
y dijiste;

Adiós.

sábado, 11 de octubre de 2014

Cuando las palabras salen solas como balas y se te desgarra el interior.

Dispárame, Amor.
Pero no en el Corazón,
ahí ya no duele.

Dime, Corazón.
¿Cuándo dejó de doler?

¿Fue en ese momento,
ese instante,
en el que el alcohol
dejó de sanar?

¿Aquella ocasión en la que
besarle empezó a saber a Melancolía?

Dime, Realidad.
¿Podré algún día
desgarrarme los pulmones
gritando un ‘te quiero’ que
salga de lo más remoto y profundo
de mi alma?

Dime, Soledad.
¿Serás tú la que atraviese
estos sentimientos vacíos?

Dime, Amor.
¿Cuándo dejarás de aterrorizarme
hasta el punto de llorar
lágrimas vacías
de infinita
Tempestad?