Pero no en el Corazón,
ahí ya no duele.
Dime, Corazón.
¿Cuándo dejó de doler?
¿Fue en ese momento,
ese instante,
en el que el alcohol
dejó de sanar?
¿Aquella ocasión en la que
besarle empezó a saber a Melancolía?
Dime, Realidad.
¿Podré algún día
desgarrarme los pulmones
gritando un ‘te quiero’ que
salga de lo más remoto y profundo
de mi alma?
Dime, Soledad.
¿Serás tú la que atraviese
estos sentimientos vacíos?
Dime, Amor.
¿Cuándo dejarás de aterrorizarme
hasta el punto de llorar
lágrimas vacías
de infinita
Tempestad?

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