jueves, 5 de febrero de 2015

Recaídas.

Entra en mí Tristeza,
con una gran sonrisa,
y juega entre mis costillas,
desgarrándome.

Recaigo en las mismas,
despierta a medianoche
con el único deseo de huir,
fingiendo estación tras estación
que no necesito ayuda,
que yo soy capaz de salir de esta.

¿Cómo voy a ser capaz de salir de mí?

Ya no me desgarra una mirada,
ni versos que sé nunca leerá,
me desgarro yo
cuando dejo entrar a Tristeza
y a Soledad.

Me desangro yo
cuando vuelvo a aferrarme
a una Esperanza inexistente.

Me ahogo yo
cuando escribo
lloviendo y tronando
sobre el papel.

Me consumo.

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