Dice tu recuerdo
que está harto de ser fantasma
y vagabundear por los pies de mi cama
pidiendo volver a formar parte de mí.
Dicen mis cicatrices
que arden de dolor
pues después de ser cosidas
no hago más que reabrirlas
y dejar que sangren tinta.
Me susurra el frío invernal
mientras me acaricia las mejillas
que está agotado de ser un mero pasajero
en esta vida de nadie.
Me grita la esperanza
que siga aferrándome
a lo que me sonríe todos los días
y que baile como si hubiera lluvia
o se acabase el mundo
y sonara mi canción favorita.
Me aúlla el tiempo
que yo seré quien quiera ser
mientras deje de ser de nadie
para ser mía
y que aunque la vida sea un fantasma
o una efímera luz en la infinita oscuridad
podré ser libre
si me coso las alas
y confío,
digo,
susurro,
grito
y aúllo
que yo puedo (volar).
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