sábado, 5 de noviembre de 2016

Escúchame
Léeme los labios
Ahógame las dudas
Quítame los miedos
Déjame escapar cuando quiera

Corre
Y no vuelvas
Deja la puerta abierta
Por si me entran las dudas
Por si decido que quiero volver
A ver tu sonrisa
A oler tu cuello
A columpiarme en tu mirada
A agarrarme a tu recuerdo.

No lo quiero admitir, pero.

No te lo quiero decir, por si...

Pero Madrid es más bonita
Si arde en tus pupilas
cuando vamos de la mano.

martes, 4 de octubre de 2016

Era de esas
de las que te hacían sentir
como si fueran
la primera persona
en pisar la Luna
que guardabas en el pecho
para entonces poner su bandera
en tu aorta
y conquistarte
desde dentro.

Era
de las que te robaban el as
bajo la manga
cuando ella ya jugaba
con toda la baraja
para aparecer después
con el comodín
bajo las sábanas.

De las que te miraba a los ojos
como si éstos guardasen
todas las metáforas
y recorría el sendero de tu cuerpo
haciendo que el norte
lo perdieras tú.

Ella era
de las que marcaba una x
en tus labios
como si guardaras todos los tesoros del Universo
para deshacerte la cama
y salir volando
en el cigarrillo de después.

(Ella era ese alma que respiraba libertad y susurraba huída tras haberte anclado a su recuerdo.)

domingo, 7 de agosto de 2016

Esperanza (o algo así).

Dice tu recuerdo
que está harto de ser fantasma
y vagabundear por los pies de mi cama
pidiendo volver a formar parte de mí.

Dicen mis cicatrices
que arden de dolor
pues después de ser cosidas
no hago más que reabrirlas
y dejar que sangren tinta.

Me susurra el frío invernal
mientras me acaricia las mejillas
que está agotado de ser un mero pasajero
en esta vida de nadie.

Me grita la esperanza
que siga aferrándome
a lo que me sonríe todos los días
y que baile como si hubiera lluvia
o se acabase el mundo
y sonara mi canción favorita.

Me aúlla el tiempo
que yo seré quien quiera ser
mientras deje de ser de nadie
para ser mía
y que aunque la vida sea un fantasma
o una efímera luz en la infinita oscuridad
podré ser libre
si me coso las alas
y confío,
               digo,
                        susurro,
                 grito
                          y aúllo

que yo puedo (volar).

domingo, 22 de mayo de 2016

Sin título (ni orden)

Soy el paralelismo constante
del que ve pasar el tiempo
y jamás deja de ser Caos.

Paséate por mi desorden:

Déjalo.

No intentes leerme,
te dije que me acariciases las dudas.

¡Cuidado, que me las desgarras!

Por favor ten presente
que siempre creerás conocerme
(y yo también)
hasta que me asalten los "no puedo"
y se mezclen con los "pero quiero"
y me quede despierta mil noches
intentando encontrar el error
intentando hallar la respuesta
a mi perpetua Tristeza.

Me disfrazaré de Noche
y bailaré con la Muerte.

Te diré que adoro los tulipanes amarillos
pero que amo las rosas rojas
y la ropa tan oscura como mi pasado.

Entonces te abriré las puertas
a la Catarsis que tengo por Corazón,
dándote la bienvenida a un laberinto continuo, cambiante, incesante
de todo lo que escribo,
pienso,
siento,
lloro,
veo.

Me haré chiquitita
y te desharé la cama mil veces
(cuantas veces intentes entenderme).

Por las noches te susurraré
que eres mi metáfora favorita
(y verás que quiero con la fuerza
de trece Tormentas y un Huracán).

Al día siguiente me vestiré de azul
y daré vueltas por la casa
escuchando siempre la misma canción
a piano.

Y lloraré y te darás cuenta
de que lluevo con la fuerza
con la que quiero,

que soy cambiante y no puedo evitar comparar lo que siento
con fenómenos meteorológicos
aunque lo único que tengamos en común
                 sea 
                            e l d e s a s t r e.

miércoles, 27 de abril de 2016

Venus.

Se acerca primavera,
la hierba me cosquillea los pies
y el día es amarillo
como los besos que tú me dabas
aquellos lluviosos días de abril.

Amanece verano,
siendo ahora la arena
la que se me pega a la piel
mientras el sol calienta mis ganas
de que hoy me acaricies tú
y no él.

Se esconde otoño,
cayendo como sus hojas
de despedidas frías
y sabor a caramelos
de aquella infancia que trae consigo
el mes de octubre.

Anochece invierno
y me arrebata el te quiero de tus pálidos labios
que las constelaciones de mi piel

gritan echar de menos.

sábado, 5 de marzo de 2016

Caos emocional.

El silencio arropa mis sentidos,
atrapa mis miedos
y camufla los aullidos
del constante traqueteo
que por pensamientos tengo.

Quiero salir fuera,
correr bajo la lluvia,
empaparme las dudas,
y sentir que no se libra batalla alguna
en el interior de mi ser.

Pero es tarde,
ya me he declarado la guerra,
ya me he dicho «adiós»;
ya he llorado mientras movía un pañuelo
despidiendo al infinito.

Ya he vuelto a casa
para encontrar el otro lado de la cama
vacío.

Y, para olvidarlo todo
(y a la par olvidarme en el proceso)
me he servido una botella
de besos sin dueño.

He bebido hasta la última gota,
intentando recomponer mi vida,
sacudirme el polvo
y darme otra oportunidad.

Pero tengo resaca de emociones,
y la pistola cargada de odio


(parece que hoy toca dispararme a mí.)

jueves, 18 de febrero de 2016

Necesidad.

Creí necesitar a alguien,
que me abrazase las dudas
que me desnudase el Alma
y disfrutase de mis letras.

Creí necesitar a alguien
que me arropase los sueños todas las noches
y me despertase con un beso
susurrando Atardecer.

Creí necesitar a alguien
con quien bailar como si nadie nos mirase
o cantar a pleno pulmón
como si pudiéramos hacerlo bien.

Creo necesitar a alguien
que me haga sentir infinita
que recoja mis pedazos
y con ellos cree Arte.

Creo necesitar querer fuerte,
y a la vez creo
que necesito blandir la espada
y quererme a mí,
y necesitarme a mí
y dejar de gritarme y maltratarme
a mí.