Acaríciame las mejillas
y cuéntame a quién quieres.
Dime en quién piensas por las mañanas
cuando sonríes
antes de darle el primer sorbo a tu café;
y a quién le escribes
cuando no puedes dormir.
Susúrrame todas las cosas
que un día me dijiste
para ahora
decírselas a otra persona.
Dime adónde se han ido
todos esos planes
que me prometiste antes
de que amaneciese el invierno
y el cuentakilómetros indicase
que estamos demasiado lejos
como para querernos sin hacernos daño.
Alza la voz y grítame
todas las cosas que nunca dijiste,
todos los besos que no pudiste darme
todas las caricias que siempre dibujaron despedidas
incluso antes de dar la bienvenida
Luego cállate
y deja que el dolor
se convierta en silencio
y el Amor
en un adiós amargo.
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