no sé por qué
me siento tan sola
por qué
quiero ser todo el mundo
menos yo.
No sé por qué me pesan los días
como si fueran años
y a la vez se me acumula
el peso
de todas las heridas
que jamás supe cerrar bien.
Lo cierto es que
cuando dije que me daba miedo
no ser suficiente para nadie
en verdad me daba miedo saber
que jamás valdré lo suficiente para mí misma.
Aunque en el fondo sepa
que estoy mucho mejor
que hace dos años
también sé que ando muy lejos
de donde me gustaría estar.
No estoy a gusto con quien soy;
no sé quién soy,
no sé si merece la pena
que jamás valdré lo suficiente para mí misma.
Aunque en el fondo sepa
que estoy mucho mejor
que hace dos años
también sé que ando muy lejos
de donde me gustaría estar.
No estoy a gusto con quien soy;
no sé quién soy,
no sé si merece la pena
seguir intentándolo
porque al final vivimos la vida
esclavos de los estudios,
el trabajo,
y las normas sociales;
y jamás podré ser yo,
jamás podré ser libre.
Quiero gritarle al mundo que le jodan:
quiero sangrarlo todo,
pegar puñetazos al universo
y revolucionarme.
Quiero arañar al sistema
para que entre todas las brechas
que cree
surja una voz
y otra
y otra
y otra
y gritemos
como si no hubiera un mañana.
Quiero
que el atardecer sea el espejo
que refleje
toda la rabia que llevo escondida
y que la Muerte me respire
y me acune en su libertad.
Quiero escupirle en la cara
a todas esas personas
tan llenas de odio,
juicios y prejuicios
y acto seguido
gritarles
que lo que más odio de ellos
es que a pesar de todo el mal
que llevan tatuado en sus entrañas
me siguen fascinando.
Y les sigo admirando,
y les sigo suplicando
que por favor me quieran
como yo siempre he querido al mundo.
A pesar de todo el daño,
a pesar de abandonarme
en este universo de nadie
que destruimos poco a poco
sin darnos cuenta.
porque al final vivimos la vida
esclavos de los estudios,
el trabajo,
y las normas sociales;
y jamás podré ser yo,
jamás podré ser libre.
Quiero gritarle al mundo que le jodan:
quiero sangrarlo todo,
pegar puñetazos al universo
y revolucionarme.
Quiero arañar al sistema
para que entre todas las brechas
que cree
surja una voz
y otra
y otra
y otra
y gritemos
como si no hubiera un mañana.
Quiero
que el atardecer sea el espejo
que refleje
toda la rabia que llevo escondida
y que la Muerte me respire
y me acune en su libertad.
Quiero escupirle en la cara
a todas esas personas
tan llenas de odio,
juicios y prejuicios
y acto seguido
gritarles
que lo que más odio de ellos
es que a pesar de todo el mal
que llevan tatuado en sus entrañas
me siguen fascinando.
Y les sigo admirando,
y les sigo suplicando
que por favor me quieran
como yo siempre he querido al mundo.
A pesar de todo el daño,
a pesar de abandonarme
en este universo de nadie
que destruimos poco a poco
sin darnos cuenta.
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