sábado, 21 de febrero de 2015

Ojos que acaban en Soledad, Invierno y Recuerdos.

No me quedan metáforas para esos ojos tristes.

Se me acabó el Tiempo para vivir
en el latido de un Corazón en condiciones.

Solo me queda Soledad;
Otoños de hojas suicidas,
365 días de tormentosa Lluvia.

Tengo razones para dejar de soñar, 
pero anclada a mi Mundo del sin-sentido,
el Invierno interno deja menos Recuerdos
en forma de flores escarchadas
entre las costillas.

Vuelve el frío.
Viene a sincronizarse conmigo,
a echarte de menos,
a hacerme caer en el vacío.

Me envuelve en sus brazos de infinita Tristeza y hojas otoñales.
¿Y qué hago yo con tanto fantasma?
A este paso terminaré muriendo,
siendo yo así también uno de ellos.

Tic-tac,
no sé qué hacer con tanto Tiempo,
el que a cada segundo me pesa más
y me arrastra consigo
haciéndome creer que me sobra
cuando solo se agota.
A lo mejor mi Realidad soy yo,
de hoja caduca,
jamás siendo fénix.


Sin-sentido.

Quiero escribir algo que desate todos
y cada uno de mis Demonios.

Quiero ser capaz de mirar a la Soledad
a los ojos y no sentirme débil
e insegura.

Quiero tantas cosas que no soy
capaz de hacer...

Tal vez por ello tenga tanta
rabia dentro y lo pague
todo conmigo.

Me declaro culpable
de no haber abierto los
ojos a tiempo,
de haberme quedado
con los brazos cruzados
y haber derramado
lágrimas, tinta y sangre
por quien no debía.

Me declaro inocente
del oleaje que desataron
aquellos ojos azules en mí
(aunque a lo mejor fue mi culpa
aquello también).

Ojalá yo invencible
a la monotonía o los
cambios bruscos,
y siendo capaz de parar
el Tiempo y saber valorarlo.

Necesito un salvavidas,
y no uno de esos
que acaban siendo ancla;
uno que pueda hacer
que me quiera lo suficiente
como para salir de esta
sin tomar la vía de escape.

(Quiero, necesito y ojalá yo siendo
   feliz.)






jueves, 5 de febrero de 2015

Recaídas.

Entra en mí Tristeza,
con una gran sonrisa,
y juega entre mis costillas,
desgarrándome.

Recaigo en las mismas,
despierta a medianoche
con el único deseo de huir,
fingiendo estación tras estación
que no necesito ayuda,
que yo soy capaz de salir de esta.

¿Cómo voy a ser capaz de salir de mí?

Ya no me desgarra una mirada,
ni versos que sé nunca leerá,
me desgarro yo
cuando dejo entrar a Tristeza
y a Soledad.

Me desangro yo
cuando vuelvo a aferrarme
a una Esperanza inexistente.

Me ahogo yo
cuando escribo
lloviendo y tronando
sobre el papel.

Me consumo.

jueves, 29 de enero de 2015

X.

(Este personaje ha sido creado con la tinta de A (@backtoimagine), y la mía.)


Precaución ante ella y sus ojos que gritan pertenecer a otro lugar.

Precaución.

Parece no pertenecer a este mundo con sus ojos que asimilan cambiar de color a cada nuevo vistazo que les dedicas.

Sí, precaución; su pelo indica que de este mismísimo mundo no es.

Pensarás: ¿Se parece al cielo azul?

Pero no, es como el mar en los días de Tormenta,

el mar cuando parece que llora

o el mismísimo cielo

al apagarse y dejar entrada

a la Noche.

 

Noche, como ella cuando se desliza

por tus pensamientos,

convirtiéndose en el sueño más temido

y la pesadilla más hermosa,

haciéndote creer que algún día será tuya.

 

Pero X nunca tuvo dueño.

 

X pende de un hilo sin colgarse de

las agujas del asfixiante Tiempo que

constituye el mundo.

Pende de una cuerda atada al cielo

y pisa este mundo procurando

no dejar mucha huella.

 

Cree que, si deja huella, algún día

acabará atándose;

y ella no quiere atarse,

porque atarse es asfixiarse,

perderse y olvidarse.

 

Y así, enamorarte de ella

es caminar por la cuerda floja,

saltar sin paracaídas y tener

fe ciega en el Amor,

ya que en cualquier momento

puede escaparse y dejarte a ti

con la cuerda al cuello

y un millón de versos que jamás

serán leídos.

 

Y entonces fingirá que nunca ha arañado

tu Alma con su mirada felina, que nunca

se desabrochó todas las dudas

para rozarte.

 

No, no te enamores de X,

 

X algún día se irá,

pero ella antes

que todos los demás.

 

Y así fue cómo me enamoré de ella.

 

La Tormenta que se derrama por

su espalda hasta llegar a las

caderas formaba un sinuoso río

en el que quería ahogarme.

 

El azul de su pelo contrastaba con

la palidez de su serpenteante cuerpo

haciendo que aquello pareciese

un fondo de cielo azul con nubes

esparcidas por él (y por mí).

 

El rojo de sus labios

que pedían a gritos ser besados,

aunque creo que, más bien,

las ganas procedían

de mis entrañas.


X siempre fue el personaje

del que no debí enamorarme;

y, finalmente, lo que no debes hacer

acaba siendo lo que realizas.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La que te enseñó a vivir.

Ella;
La que jugaba al escondite y escondía Sentimientos,
La que sabía cómo cuándo y cuánto daño hacer con un par de palabras,
La que se deslizaba por tus Sueños y saltaba el abismo con paracaídas de Tristeza,
La que te enseñaba su laberinto de ideas si le dabas Tiempo y la que Tiempo te arrebataba sin piedad al dejarte pensando en.

Ella;
La que nunca pensaba en ti, pero tampoco en ella;
La que veía el Amor como Tormenta y la Tormenta como otra maravilla.
La que conseguía captar lo que se te escapaba y escapaba de ti.

Ella;
La que era independiente
pero te hizo creer que,
en algún momento,
dependió
de ti.

Ella;
La que consiguió herirte,
Pero te hizo creer en que lo
importante es.

Vivir.



domingo, 26 de octubre de 2014

Me despido de ti con estas últimas letras.

El frío se instala en mis costillas,
pronuncias esas palabras que tanto temía,
                 te despides,
                                    te vas.

Realidad me sacude y no puedo evitar aferrarme al recuerdo con manos temblorosas;
un día no fue tan triste,
ni solitario.

Vuelo entre versos de dolor,
esperando la huida del tiempo,
llorando lo que nunca fue,
lo que no pudo ser.

Esperanza no es lo que me mantiene viva,
o tal vez sí,
o tal vez el Corazón está ocupado bombeando sangre como para preocuparse por sentir.

No te pido que vuelvas,
que ahuyentes mis Miedos,
o que los mantengas a raya
como solías hacer,

porque

Caótico lo que has hecho de mí,
que no dependo de ti,
que sé vivir, bueno,
sé no morir.

Y qué sé yo,
que hay días en los que te odio
y otros en los que no me veo sola.

Pero siempre llego a la conclusión
de que eres más bonito en mi cabeza
donde distorsiono Recuerdos de desgastado
Amor.

Solo me queda decirte
lo que un día temí que pronunciaras
y dijiste;

Adiós.

sábado, 11 de octubre de 2014

Cuando las palabras salen solas como balas y se te desgarra el interior.

Dispárame, Amor.
Pero no en el Corazón,
ahí ya no duele.

Dime, Corazón.
¿Cuándo dejó de doler?

¿Fue en ese momento,
ese instante,
en el que el alcohol
dejó de sanar?

¿Aquella ocasión en la que
besarle empezó a saber a Melancolía?

Dime, Realidad.
¿Podré algún día
desgarrarme los pulmones
gritando un ‘te quiero’ que
salga de lo más remoto y profundo
de mi alma?

Dime, Soledad.
¿Serás tú la que atraviese
estos sentimientos vacíos?

Dime, Amor.
¿Cuándo dejarás de aterrorizarme
hasta el punto de llorar
lágrimas vacías
de infinita
Tempestad?