miércoles, 12 de abril de 2017

Constelaciones de ti.

Permíteme decirte
que llevabas el sistema solar
atado a la cintura
y el cometa Halley
tatuado en los labios.

Y que cada noche
al acurrucarme en el horizonte
de tu pecho
solo quería alunizar
en todos los puntos suspensivos
que guardabas en las clavículas.

Pero al final siempre
me acariciabas tú
dibujando todos los bosques
que después incendiabas
con una sonrisa.

Jamás pensé en la posibilidad
de que todo el Caos del Universo
cupiera en un solo cuerpo
hasta que llegaste tú
y me demostraste
no solo eso
sino que también era posible
que todo ese desorden dormitase
y suspirase paz
a pesar de toda la complejidad
que guardaba dentro.

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