domingo, 26 de octubre de 2014
Me despido de ti con estas últimas letras.
sábado, 11 de octubre de 2014
Cuando las palabras salen solas como balas y se te desgarra el interior.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Amor con Miedo significa echarle un imposible.
Poeta de millones de letras,
miles de Sueños y un Huracán,
un Desastre.
Musa de millones de versos que a su Corazón no afectaban,
Corazón que creían tener miles de Poetas mientras le rompían alguna de sus millones de medias.
Y ella, aferrada a un solo Miedo.
El Amor.
Algo que te atrapa antes de que el tac del tic termine de sonar en un reloj.
Un Sentimiento tan feroz y voraz que devora hasta el último latido.
¿Cómo no iba a temer a la incertidumbre de tan poderoso Sentimiento?
Tremendo oleaje el que se formaba cuando sus miradas se entrelazaban en algo que, para él, era único.
Tremendos los imposibles de aquel chico que cada medianoche se abría en canal con sus propias palabras.
Tremendo su único Desastre.
Y ella con un par de infinitos que jamás serían cumplidos en folios con distinta letra.
Estruendosa Tormenta de Realidad le cayó a nuestro Poeta.
El mismísimo Infierno se alzó para presenciar tal batalla interna.
Él. Tinta en vena.
Miles de Sueños y un Deseo.
Su Miedo.
Ella.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Un lluvioso día de Abril, un niño correteaba con el paraguas azul que con frecuencia comparaban con su mirada.
Pero tras ojos de inocente apariencia y felicidad fingida, se hallaba una historia más triste.
Una historia tan tormentosa como el mes de Diciembre.
Años después, las fotografías le mostraban una felicidad vacía, y en la oscuridad de su habitación solo contemplaba Soledad y Tristeza.
¿Cuándo dejaron de valerle los zapatos?
¿En qué momento se abrieron las heridas?
Por mucho que se cosiera las penas alguien lograba abrirle en canal, coger su Corazón y maltratarlo como si no hubiera un mañana.
Por muchas tiritas y parches los fantasmas siempre seguirían ahí para recordarle que Vida no es más que una escala de blancos y negros.
Contemplaba cómo partían aviones, trenes, autobuses, y pensaba en todos esos planes de huida que se quedaron en.
Lluvia.
martes, 2 de septiembre de 2014
No fue mala suerte; fue, y ya.
Taciturnos, como dos gatos negros en una noche fría
donde el Amor nos
consume.
Las notas se cuelan
por la ventana y,
tras trece noches,
el salero de las palabras
nos calló
el beso.
Fue el mejor final:
Armonía desafinada
de aullidos tras la
medianoche.
Bailábamos bajo la lluvia,
rompiendo espejos que
no nos mostraban
Corazones.
Versábamos en el susurro del abismo y saltamos sin paracaídas.
Jamás culparemos a la mala suerte por muy estrepitosa que fuera la caída.
Jugábamos con las sombras
correteando bajo unas escaleras
mientras la música flotaba
en un ambiente de
Amor, Caos
y deseo.
Nos guardamos el secretismo
indescifrable hasta para
la clave de Sol.
Y yo recordaré tus ojos;
nebulosas amarillas,
agujeros negros de dulce autodestrucción.


