domingo, 7 de septiembre de 2014

Un lluvioso día de Abril, un niño correteaba con el paraguas azul que con frecuencia comparaban con su mirada.

Pero tras ojos de inocente apariencia y felicidad fingida, se hallaba una historia más triste.

Una historia tan tormentosa como el mes de Diciembre.

Años después, las fotografías le mostraban una felicidad vacía, y en la oscuridad de su habitación solo contemplaba Soledad y Tristeza.

¿Cuándo dejaron de valerle los zapatos?

¿En qué momento se abrieron las heridas?

Por mucho que se cosiera las penas alguien lograba abrirle en canal, coger su Corazón y maltratarlo como si no hubiera un mañana.

Por muchas tiritas y parches los fantasmas siempre seguirían ahí para recordarle que Vida no es más que una escala de blancos y negros.

Contemplaba cómo partían aviones, trenes, autobuses, y pensaba en todos esos planes de huida que se quedaron en.

Lluvia.

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