Un lluvioso día de Abril, un niño correteaba con el paraguas azul que con frecuencia comparaban con su mirada.
Pero tras ojos de inocente apariencia y felicidad fingida, se hallaba una historia más triste.
Una historia tan tormentosa como el mes de Diciembre.
Años después, las fotografías le mostraban una felicidad vacía, y en la oscuridad de su habitación solo contemplaba Soledad y Tristeza.
¿Cuándo dejaron de valerle los zapatos?
¿En qué momento se abrieron las heridas?
Por mucho que se cosiera las penas alguien lograba abrirle en canal, coger su Corazón y maltratarlo como si no hubiera un mañana.
Por muchas tiritas y parches los fantasmas siempre seguirían ahí para recordarle que Vida no es más que una escala de blancos y negros.
Contemplaba cómo partían aviones, trenes, autobuses, y pensaba en todos esos planes de huida que se quedaron en.
Lluvia.
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