lunes, 3 de noviembre de 2014

La que te enseñó a vivir.

Ella;
La que jugaba al escondite y escondía Sentimientos,
La que sabía cómo cuándo y cuánto daño hacer con un par de palabras,
La que se deslizaba por tus Sueños y saltaba el abismo con paracaídas de Tristeza,
La que te enseñaba su laberinto de ideas si le dabas Tiempo y la que Tiempo te arrebataba sin piedad al dejarte pensando en.

Ella;
La que nunca pensaba en ti, pero tampoco en ella;
La que veía el Amor como Tormenta y la Tormenta como otra maravilla.
La que conseguía captar lo que se te escapaba y escapaba de ti.

Ella;
La que era independiente
pero te hizo creer que,
en algún momento,
dependió
de ti.

Ella;
La que consiguió herirte,
Pero te hizo creer en que lo
importante es.

Vivir.



domingo, 26 de octubre de 2014

Me despido de ti con estas últimas letras.

El frío se instala en mis costillas,
pronuncias esas palabras que tanto temía,
                 te despides,
                                    te vas.

Realidad me sacude y no puedo evitar aferrarme al recuerdo con manos temblorosas;
un día no fue tan triste,
ni solitario.

Vuelo entre versos de dolor,
esperando la huida del tiempo,
llorando lo que nunca fue,
lo que no pudo ser.

Esperanza no es lo que me mantiene viva,
o tal vez sí,
o tal vez el Corazón está ocupado bombeando sangre como para preocuparse por sentir.

No te pido que vuelvas,
que ahuyentes mis Miedos,
o que los mantengas a raya
como solías hacer,

porque

Caótico lo que has hecho de mí,
que no dependo de ti,
que sé vivir, bueno,
sé no morir.

Y qué sé yo,
que hay días en los que te odio
y otros en los que no me veo sola.

Pero siempre llego a la conclusión
de que eres más bonito en mi cabeza
donde distorsiono Recuerdos de desgastado
Amor.

Solo me queda decirte
lo que un día temí que pronunciaras
y dijiste;

Adiós.

sábado, 11 de octubre de 2014

Cuando las palabras salen solas como balas y se te desgarra el interior.

Dispárame, Amor.
Pero no en el Corazón,
ahí ya no duele.

Dime, Corazón.
¿Cuándo dejó de doler?

¿Fue en ese momento,
ese instante,
en el que el alcohol
dejó de sanar?

¿Aquella ocasión en la que
besarle empezó a saber a Melancolía?

Dime, Realidad.
¿Podré algún día
desgarrarme los pulmones
gritando un ‘te quiero’ que
salga de lo más remoto y profundo
de mi alma?

Dime, Soledad.
¿Serás tú la que atraviese
estos sentimientos vacíos?

Dime, Amor.
¿Cuándo dejarás de aterrorizarme
hasta el punto de llorar
lágrimas vacías
de infinita
Tempestad?


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Amor con Miedo significa echarle un imposible.

Poeta de millones de letras,
miles de Sueños y un Huracán,
un Desastre.

Musa de millones de versos que a su Corazón no afectaban,
Corazón que creían tener miles de Poetas mientras le rompían alguna de sus millones de medias.

Y ella, aferrada a un solo Miedo.

El Amor.

Algo que te atrapa antes de que el tac del tic termine de sonar en un reloj.

Un Sentimiento tan feroz y voraz que devora hasta el último latido.

¿Cómo no iba a temer a la incertidumbre de tan poderoso Sentimiento?

Tremendo oleaje el que se formaba cuando sus miradas se entrelazaban en algo que, para él, era único.

Tremendos los imposibles de aquel chico que cada medianoche se abría en canal con sus propias palabras.

Tremendo su único Desastre.

Y ella con un par de infinitos que jamás serían cumplidos en folios con distinta letra.

Estruendosa Tormenta de Realidad le cayó a nuestro Poeta.

El mismísimo Infierno se alzó para presenciar tal batalla interna.

Él. Tinta en vena.

Miles de Sueños y un Deseo.

Su Miedo.

Ella.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Un lluvioso día de Abril, un niño correteaba con el paraguas azul que con frecuencia comparaban con su mirada.

Pero tras ojos de inocente apariencia y felicidad fingida, se hallaba una historia más triste.

Una historia tan tormentosa como el mes de Diciembre.

Años después, las fotografías le mostraban una felicidad vacía, y en la oscuridad de su habitación solo contemplaba Soledad y Tristeza.

¿Cuándo dejaron de valerle los zapatos?

¿En qué momento se abrieron las heridas?

Por mucho que se cosiera las penas alguien lograba abrirle en canal, coger su Corazón y maltratarlo como si no hubiera un mañana.

Por muchas tiritas y parches los fantasmas siempre seguirían ahí para recordarle que Vida no es más que una escala de blancos y negros.

Contemplaba cómo partían aviones, trenes, autobuses, y pensaba en todos esos planes de huida que se quedaron en.

Lluvia.

martes, 2 de septiembre de 2014

No fue mala suerte; fue, y ya.

El violinista no deja de componernos.
Taciturnos, como dos gatos negros en una noche fría
donde el Amor nos
consume.
Las notas se cuelan
por la ventana y,
tras trece noches,
el salero de las palabras
nos calló
el beso.
Fue el mejor final:
Armonía desafinada
de aullidos tras la
medianoche.
Bailábamos bajo la lluvia,
rompiendo espejos que
no nos mostraban
Corazones.
Versábamos en el susurro del abismo y saltamos sin paracaídas.
Jamás culparemos a la mala suerte por muy estrepitosa que fuera la caída.
Jugábamos con las sombras
correteando bajo unas escaleras
mientras la música flotaba
en un ambiente de
Amor, Caos
y deseo.
Nos guardamos el secretismo
indescifrable hasta para
la clave de Sol.
Y yo recordaré tus ojos;
nebulosas amarillas,
agujeros negros de dulce autodestrucción.
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Días efímeros a tu lado que acabaron en un suspiro.

Amanecí en tus besos;
en el latido constante
de tu Amor.
Atardecí en los recuerdos;
esos tan bonitos,
tan efímeros.
Los mismos en los que atardecieron otras muchas.
Anochecí en el ‘adiós’ de la vida,
en ese Infierno de idas y venidas.
La Luna se alzó cuando los cuervos anunciaban la Muerte, aunque ella no supo cómo hizo acto de presencia la Tormenta constante.
Yo envidiaba las estrellas, tan distantes, por arrebatarme la luz del tenerte.
Tú dijiste echar de menos la forma en la que sabía leerte.
Fue tarde.
Se nos escapó el Sol en un tren sin billete de vuelta.
No había más amanecer.