Podría escribir sobre la chica del paraguas lleno de Sueños y el abrigo verde que siempre sonreía por muy rota que se sintiera.
Podría contar la historia del chico que teme al Amor por el vacío que te deja en el pecho el mero hecho de perderlo.
Relatar las mil y una aventuras de ninfas, dragones y hadas.
O simplemente contar lo degradado que está un parque, un cine o un teatro para transmitir lo que siento.
Pero no, te escribo.
A ti, al que me hizo llevar los Sueños cargados en el paraguas y refugiarme en un abrigo verde.
Al que me hizo temer al Amor porque me dejaste un vacío en el pecho y una sensación que no me gustaría volver a experimentar (o tal vez sí, tal vez quiera arriesgarme).
Y el que hizo que escribiera sobre unas escaleras ahora degradadas que para mí han supuesto un Mundo y para ti solo un Recuerdo más que, si ya no has olvidado, pronto lo harás.
A veces intento olvidarte, dejar de escribirte.
Otras, lo consigo.
Podría contar la historia del chico que teme al Amor por el vacío que te deja en el pecho el mero hecho de perderlo.
Relatar las mil y una aventuras de ninfas, dragones y hadas.
O simplemente contar lo degradado que está un parque, un cine o un teatro para transmitir lo que siento.
Pero no, te escribo.
A ti, al que me hizo llevar los Sueños cargados en el paraguas y refugiarme en un abrigo verde.
Al que me hizo temer al Amor porque me dejaste un vacío en el pecho y una sensación que no me gustaría volver a experimentar (o tal vez sí, tal vez quiera arriesgarme).
Y el que hizo que escribiera sobre unas escaleras ahora degradadas que para mí han supuesto un Mundo y para ti solo un Recuerdo más que, si ya no has olvidado, pronto lo harás.
A veces intento olvidarte, dejar de escribirte.
Otras, lo consigo.

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