Y, de la nada, apareció él y me disparó.
Su bala del Olvido se incrustó en mi Corazón y contemplé su rostro inexpresivo.
Sus ojos grises me miraban, perdidos.
La bala me hizo caer a la Oscuridad, pero desplegué a tiempo mis alas tan negras como mi alma.
Y volé lejos para sobrevivir, porque a eso me aferro cuando me doy cuenta que no soy lo suficientemente valiente para la Muerte.
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