martes, 2 de septiembre de 2014

Promesas rotas.

Me dijo que no creía en las promesas y que por eso él no quería hacerme ilusiones.
Pero un día me dijo que la primera promesa que iba a hacer y cumplir en mucho tiempo, me la haría a mí.
Me miró a los ojos y me perdí.
¿O me fundí en la curva que formaba su sonrisa? Aún no lo sé.
Y me susurró al oído, pronunciando suavemente cada palabra:
Te protegeré siempre y no te abandonaré nunca. Es una promesa, la primera que cumpliré.
Y con esas palabras me enamoró, con esas mentiras me ilusionó.
Porque me engañó, me abandonó cuando peor estaba.
Y ni una triste llamada desde entonces.
Él sigue apareciendo en mis sueños, sus ojos grises me rompen aún cuando los recuerdo.
Por eso le dedico mil versos. Porque, aunque él me dejara, le sigo queriendo.

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