martes, 2 de septiembre de 2014

Trenes de huida.

Me subí al tren de la perdición,
ansiaba huir;
de ti, de tu habitación.
Vagones llenos de Caos,
sonrisas rotas y Ángeles
que en un intento desesperado
de volar saltaron al vacío.
Almas que necesitaban
su parada o hallarse
en medio de la nada,
como yo.
Cada uno con su rumbo
o sus ansias de escapar.
El Tiempo nos pertenecía,
por un segundo presenciamos
el paro de éste.
Magia que al segundo siguiente
se convertía en otra estación.
Todo rápidamente efímero.
Presencié los Demonios
tras unos ojos verdes
que pedían ayuda.
Pero, cuando esos ojos
posaron su mirada
en mí, era mi turno de huir.
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