A veces escucho unos sollozos lejanos,
Que me piden ayuda,
Que me ofrecen compañía a cambio.
A veces,
En las Noches de lágrimas,
De sonrisas forzadas y gritos internos,
Apareces.
Me dices que luche,
Me dices que me quede.
E incluso, a veces, que me quieres.
Y ahí me doy cuenta de que no eres tú, soy yo.
Yo y mis locuras, mis ganas de que me salven.
Yo, sin ti,
porque el nosotros se lo llevaron las palabras no dichas,
las lágrimas de un ‘adiós’ forzado.
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